jueves, 4 de enero de 2007

Cordura en una casa de locos

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Tengo que confesar que el nuevo y flamante entrenador del Real Betis es santo de mi devoción. De hecho, creo que era el candidato idóneo dadas las circunstancias. Con él parece que se ha dejado atrás la deprimente etapa inaugurada por un Javier Irureta, que había sumido al equipo y a los aficionados verdiblancos, en una caída libre muy peligrosa. No sólo se ha recuperado la ilusión, sino que su primera medida ha sido reclamar un poco de cordura en una entidad que cada día tiene menos luces de frente. Viendo venir, que el monigote que tenía a su izquierda el día de la presentación manda menos que en su casa, ha pedido la vuelta al palco de la cabeza mal pensante del club. Continuar con una medida tan absurda, cobarde e infantil no conduce a nada. Los jugadores siguiendo también el mal ejemplo de la Mayoritaria, han decidido esconderse en su comadreja y no dar la cara ante los periodistas, el medio diario de unión entre un equipo y su masa social. No son estos los condimentos a los que debe saber este año tan señalado con la celebración de un evento que está siendo un éxito en organización, pues el bochorno y la vergüenza ajena son cada día mayores, con una afición que, al contrario del dicho popular y por desgracia, “mama más que llora”.

1 comentario:

Frente Antibético dijo...

Con respecto al evento que mencionas ¿Éxito de organización? Confieso no haber seguido de cerca el programa de actos del mismo, pero desde luego de los que he tenido conocimiento hasta ahora, no aprecio que destaquen por su originalidad ni por su excelencia (o sea, ni son nuevos ni son mejores que lo anterior). Admito que sentimentalmente tengan un gran valor para sus seguidores, pero creo que en un examen imparcial no superarán el aprobado raspón.