
Es fácil perder el sentido del esfuerzo y de la humildad cuando se gana, cuando se llega, cuando se es reconocido, cuando somos. Hay como un tupido velo que tapa nuestras miradas y las vuelve opacas a la realidad misma, e impide que podamos ver lo que está ocurriendo. Sobre todo, si nadie duda de que somos, y todos nos admiran. Es algo muy común en las organizaciones.
El caso del Barcelona y el Sevilla F.C son en conjunto, un caso digno de estudio. Para el club catalán hace tiempo que todo eran alabanzas para un tipo de fútbol atractivo, espectacular, global y complejo. Era un modelo de fútbol, además poco repetible. Pero un modelo donde lo que más destacaba era la vistosidad, la espectacularidad y la técnica de interrelación entre los protagonistas. Ganaron la liga de campeones, han ganado dos ligas y, ahora ya no parece aquel temible equipo de hace muy bien poco. Es cierto que les faltan jugadores clave y que tienen un pésimo entrenador, pero lo que realmente les falta es que algo que tenían, ambición demostrada en una presión muy adelantada y difícil de superar por cualquier equipo que no tuviese mucha calidad. Y eso es lo que le sobra al actual mejor equipo del mundo y flamante líder la liga española. El trabajo equipo llevado a su máxima expresión, junto con un liderazgo conjunto, gracias a ese magnífico líder espiritual llamado Juande Ramos y una dirección del club moderna y total, a manos de un presidente más potente que prepotente. Y lo que es más importante: con muchísimos menos medios económicos y sociales.
Ahora el Barcelona “tiene mucho que perder” y eso paraliza. Es como la propiedad, atemoriza al propietario, y viven entre rejas en sus propias casas. El éxito sólo es recomendable cuando no se tiene, diría mi abuela. Y yo le contesto que este Sevilla tiene un gran camino por recorrer y no se dormirá en los laureles. Ya hablan en Barcelona que el equipo sevillista es la gran amenaza. De tontos no haberse dado cuenta antes.
5 comentarios:
Hola, Moncho. Ante todo, y permíteme que te tutee, (no bienvenido) bien hallado a este rincón tuyo. Te había leído anteriormente con interés en deportesevilla.com, por lo que me alegro de que ahora pueda hacerlo directa y exclusivamente en tu blog.
Con respecto a tu post, coincido plenamente contigo: el Sevilla FC posee el ansia y el afán de los conquistadores españoles, mientras que el Barça parece estar enfermo de la indolencia de la España del S. XVII, y de la misma manera puede haber iniciado un lento declive hacia la pérdida de su hegemonía futbolística. Ojalá sea así, y más pronto que tarde.
Hola Moncho,
Magnífica reflexión, como no podría ser de otra manera.
Lo único que no comparto contigo son las palabras que le dedicas a Rijkaard. No es una gran personalidad del fútbol, pero si hay un culpable de ese juego atractivo y espectacular del que hablas ese es el holandés. No solo de grandes individualidades está hecho un equipo, y como ejemplo te puedo poner al Madrid, entre otros.
Recuerdo con mucho cariño el tiempo que compartimos velando armas en deportesevilla.com.
Un abrazo
Puede que el Barça esté en su declive, (cosa que no creo), puede que mi Sevilla pueda sustituir al Barça en el Trono (cosa que veo pronto aún). Pero ninguna de los supuestos anteriores, justificaría calificar a Rijkaard como pésimo entrenador. El holandés es el máximo culpable de los logros del Barça en los últimos años y del fútbol que ha realizado.
Hola Moncho.
También estoy en desacuerdo sobre tu opinión de Rijkaard, me parece un muy buen entrenador, claro que tiene muy buen material. Pero ¿a caso no lo tiene Juande también?
Hola a todos amigos. Supongo que el tiempo dirá quién lleva razón en este tema. Sí quizá sea más buen psicologo que entrenador, como lo fue Del Bosque en su día. Cuando veamos a Rijkaard en otras situaciones y contextos sabremos si la maquinaria funcionaba sola o si él era culpable de todo. Su historial me invita a, por lo menos, dudar de él.
Un abrazo
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